Ayer te recobré
solo por un momento,
yo apoyé mi cabeza
blandamente en tu pecho,
tú dijiste una broma,
algo que no recuerdo,
sonreías, alegre,
como solías serlo
y al instante siguiente
me giré al lado izquierdo,
alargando la mano
para tocar tu cuerpo,
pero no encontré nada,
tan solo estaba el hueco
donde antaño estuviste,
y yo sentí de nuevo
el frío de tu ausencia
y el abrazo del miedo.
Ayer te recobré
solo por un momento,
sonreías, alegre,
como solías hacerlo,
y recordé tu ausencia
y recobré mi miedo
ese que me acompaña
y sustenta mi duelo.
Ayer te recobré,
pero solo era un sueño.
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